
Bueno hoy escribo otra entrada. Hoy lo que escribo va a ser feliz y alegre. Porque hoy estoy feliz y no lo digo porque haya empezado el instituto, bueno un poco sí pero la felicidad que hay en mí ha sido por todo. Porque en la vida nunca me han tratado muy bien que digamos y ahora estoy empezando a vivir la vida de otra manera, como si fuese la última vez que esté en el mundo. Esta foto representa la felicidad, los colores que siempre están en nuestra mente cuando decimos que la vida nos ha cambiado y que ha sido para mejor. Representa cada trocito de mi vida, la vida que tengo con mis amigos y familiares, una vida que nunca olvidaré y que cada segundo de mi vida lo pasaré en grande. También representa cada amigo que tengo en mi corazón, los buenos amigos que si te pasa algo te ayudan y te saben cuidar, los familiares, la gente que siempre está ahí a pesar de que esté lejos o que no esté. En fin a todas la personas va dedicada esta foto, mi felicidad, mi alegría y mis ganas de vivir. Porque sin todas aquellas personas que me han ayudado cada vez que he estado mal lo estaría pasando cada vez mal y eso como que la gente no lo quiere ver, la gente quiere ver una felicidad en cada momento de tu vida, aunque a menudo no estemos pasando un buen momento. Pero lo que digo es que gracias a ellos puedo estar más feliz, más contenta y por supuesto más alegre. Gracias por las personas que han cambiado mi vida, gracias a aquellos que se preocupan por mí, gracias por ayudarme cuando he estado mal, gracias a las personas que en la distancia se acuerdan de mí, en general gracias a todo el mundo. Gracias y miles de gracias más. Espero que siempre esté feliz y que no cambie. Espero contar con vosotros en lo bueno y en lo malo para que me déis un subidón cada día y que no rompa a llorar, como muchas veces que he dicho que no tenía ganas de vivir. Espero contar con vosotros y que digáis que yo sirvo para algo.
Ahora os voy a poner algunas frases célebres.
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar. Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace. Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos. El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros. Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame. Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo. La felicidad es la certeza de no sentirse perdido. La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo. Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una. El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace. El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices. Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta. Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna. Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo. Lo mejor que podemos hacer en favor de quienes nos aman es seguir siendo felices. Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados. La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante. Vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad. ¿Qué es la felicidad sino el desarrollo de nuestras facultades? La felicidad es una estación de parada en el camino entre lo demasiado y lo muy poco. La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más. He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz. Ningún hombre es feliz a menos que crea serlo. Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias. Todo lo que la tierra da y todo aquello que se llama felicidad sólo es un juguete de la suerte; lo que nosotros somos, eso sólo nos pertenece. El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio. Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad. Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos. El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés y el afecto de otros muchos. El hombre, por lo común, sólo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado. ¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu. La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia. La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno. Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy! He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola. Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez. Queremos ser más felices que los demás, y eso es dificilísimo, porque siempre les imaginamos mucho más felices de lo que son en realidad. La felicidad siempre viaja de incógnito. Sólo después que ha pasado, sabemos de ella.